Los personajes secundarios de la novela policíaca

En cualquier novela, además del protagonista y el antagonista (en nuestro caso, el detective y el asesino) son necesarios otros personajes que van a acompañar a los dos principales y trabajar en favor de la historia. Algo que también se da, obviamente en la novela policíaca.

 

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En nuestra historia detectivesca, el elenco de personajes secundarios que necesitemos puede ser tan numeroso o escaso como lo creamos conveniente, pero, de cualquier forma, lo recomendable es que el escritor mantenga ese número tan reducido como pueda y, además, que no permita que ningún personaje que no tenga una tarea clara dentro de la historia permanezca dentro de ella.

 

Tu primera tarea

Antes de comenzar a trabajar en la trama, siéntate y haz una lista de los personajes secundarios que, de acuerdo con esas tareas que necesitas que realicen, vas a precisar.

Por supuesto, puede darse el caso de que tengas que añadir otros más adelante si surge la necesidad. No te preocupes por ello. Pasa algunas veces.

El trabajo que has de realizar por el momento con estos personajes es, simplemente, el de anotar algunos detalles pertinentes sobre cada uno de ellos, de manera que puedas realizar un sucinto retrato.

Ahora bien, cuando te pongas a realizar esta lista de personajes, uno de los aspectos que debes tener en cuenta es el subgénero policíaco en el cual vas a encuadrar tu novela.

 

Personajes secundarios según el subgénero

A la hora de crear los personajes secundarios que vas a necesitar para tu novela policíaca, es importante tener claro a qué subgénero pertenece ésta. Si estás escribiendo una historia de procedimiento policial, es obvio que, además de los agentes y detectives, necesitarás personal de la policía científica, del cuerpo forense y otros personajes que desempeñen un papel dentro de la plantilla de la propia policía.

Además de conocer perfectamente la función que cada uno de ellos ha de desarrollar para lograr que la historia avance, también deberás trabajar las relaciones que se establezcan entre esos personajes, tanto desde el punto de vista profesional como personal, lo cual añadirá vida a tus personajes, los hará más complejos y humanos e incluso propiciará alguna subtrama que complique la vida del protagonista y, por tanto, haga de la novela una historia más interesante.

Si, por el contrario, has decidido escribir una novela policíaca de suspense, en la que el protagonista es una mujer que se encuentra en peligro y que ha de enfrentarlo sola (woman in jeopardy) o en tu historia quien va a investigar el crimen es un detective aficionado, el elenco de personajes que necesitarás para sostener la historia será más sencillo de formar. Se da por hecho que tú, como escritor, conoces en profundidad la naturaleza humana y que, por tanto, sabrás elegir con acierto ese grupo de personajes secundarios que realmente la historia necesita.

 

Algunos ejemplos de personajes secundarios

1. El Dr. Watson de tu detective o, en su caso, el mejor amigo o confidente.

2. El compañero (en la policía).

3. Algún miembro de su familia.

4. Amigos o conocidos.

5. Vecinos.

6. Personal médico.

Etc.

Ésta es una breve muestra, por supuesto, y, desde luego, algunos de ellos pueden estar ahí para ayudar a tu protagonista y otros para dificultarle su camino en la investigación. Lo que sí deben cumplir todos, como ya se dijo, es una función específica. Si alguno de ellos no lo hace, sácalo de la novela.

 

Sé creativo

Los estereotipos están demasiado vistos y no llaman la atención, por eso es importante que elijas con cuidado los integrantes de este grupo de personajes. Sé creativo y presenta al lector unos personajes secundarios que le interesen, bien sea por su profesión, por su personalidad, sus rarezas…

Incluso a ti mismo te cautivarán, si logras hacerlos interesantes. Y ello, te lo aseguro, hace que la escritura sea más fácil y fluida. Eso sí, llegado este caso, asegúrate de que ninguno de esos personajes sugerentes y seductores que has construido lo son más que tu protagonista, porque podría llegar a darse el caso de que acabaran por acaparar la simpatía del lector y ocuparan una cantidad de espacio en la novela que no les corresponde, como secundarios que son. Lo cual, por otra parte, también confundiría al lector, que probablemente acabaría por preguntarse: ¿Pero…, acerca de quién va esta historia?

De modo que, sí, enamórate de tus personajes, pero sigue siendo fiel a tu protagonista 😉

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Fotografía:  snapwiresnaps.tumblr.com, Pexels.

 

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