El lunes se emitió en España el último capítulo de la octava temporada y último también de la serie. Para entonces ya se sabía que Stana Katic no había sido renovada, que en principio se había pensado continuar la serie sólo con Nathan Fillion y los brothers, que luego dieron marcha atrás y decidieron no seguir con ella, y que habían rodado dos posibles finales.

 

Adiós, Castle

El lunes pudimos ver el que finalmente eligieron y, desde luego, habrá gustado más o menos, pero no ha dejado indiferente a ningún fan de la serie.

 

Caí en sus redes hace 5 años

Llevaban ya 3 temporadas y yo, por aquello de la alergia que me provoca la televisión, no había oído hablar de ellos. Sin embargo, una noche como la de hoy, más o menos por estas fechas, vi un capítulo. Y me enganché.

Una serie policíaca, con grandes golpes de humor y tensión romántica es todo lo que necesito para anclarme al sofá la noche de su emisión.

Después de aquel primer capítulo (que no recuerdo cuál fue), compré las 3 primeras temporadas y me pasé el verano entero viéndolas. Primero en español, luego en inglés, o viceversa. Castle me había ganado para la causa.

Sin embargo…

 

El listón no siempre puede mantenerse alto

Y, de hecho, la serie ha ido decayendo poco a poco en interés, en humor e incluso (probablemente era lo más difícil) en mantener esa tensión romántica que Stana Katic y Nathan Fillion supieron recrear con tanto acierto.

No obstante, los incondicionales de la serie, y pese a ese descenso, cada mayo, cuando se anunciaba que habría una nueva temporada, respirábamos a gusto.

Cuando en 2015 se tardó tanto en renovar a los protagonistas, imaginé que esta octava sería la última. La he visto un poco a matacaballo, la verdad, pero siempre con la seguridad de que estaba ahí, dispuesta para mí, para cuando encontrara un ratito.

 

Adiós, Castle

Ya no lo estará. Los fans ya sólo podremos verla enlatada, rememorar grandes momentos y preguntarnos qué habría ocurrido si hubiéramos podido disfrutarla una temporada más.

Adiós Castle. Adiós para siempre. El final que le han dado requiere esta despedida, ese “adiós” definitivo. Los guionistas han decidido darnos la posibilidad de que cada uno de nosotros elijamos el final para la pareja que prefiramos.

Para mí, mueren. Ese par de minutos finales, en los que se ve el loft vacío, mientras de fondo se oye la conversación con que ambos protagonistas pusieron fin al primer capítulo de la serie, para pasar luego a la escena familiar con los niños y el cartelito de “7 años después”, es un poco tramposo.

Hay quien lo ha interpretado como un final feliz: alguien llega a tiempo de ver que ambos están heridos, los trasladan al hospital, sanan y, por fin, con todos los malos muertos, se deciden a formar la familia que el loco aquél que decía venir del futuro les auguró.

Yo hago una lectura diferente. Yo creo que ambos mueren y que esos dos minutos finales sólo cuentan lo que podría haber sido si Becket hubiera aceptado la cita que Castle le propuso en el primer capítulo “7 años atrás”.

No me parece una mala forma de acabar. Juntos, en lo bueno y en lo malo; en la vida y en la muerte. Al fin y al cabo, Castle ha sido, sobre todo, una bonita historia de amor.

 

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