En la primera entrada de esta serie, mostrábamos cómo las ideas se encuentran por todas partes, esperando a que las caces. Sin embargo, no es la única manera de acceder a ellas. También puedes generalas motu proprio. En el libro Escribir Ficción, del Gotham Writers’ Workshop, nos ilustran con varios modos sobre cómo generar ideas para tu novela o para escribir relatos. Te hacen buenas propuestas para poner el cerebro en marcha y lograr que las ideas surjan en nuestra mente.

Cómo generar ideas para tu novela

Cómo generar ideas para tu novela utilizando tus pensamientos y emociones.

  • Por ejemplo: Investiga en tus pensamientos, nos dicen. ¿Cuáles son las cosas que más quieres? ¿Y las que más odias? Si hicieras una lista con las respuestas a estas dos preguntas tendrías una colección de ideas de gran interés para tu trabajo literario.
  • Otra buena manera de generar ideas para tu novela es observar a otras personas, aquellas que te rodean o con las que te cruzas e imaginarte quiénes son y cómo te sentirías si te pusieras en sus zapatos. Aprender a ver y revelar esos aspectos secretos, ya sean sobre alguien que sea como tú o totalmente diferente de lo que tú eres. Ésta es otra de las ventajas adicionales de ser escritor -aseguran los autores del libro-. Mientras investigas en busca de ideas, tus poderes de observación (y también tus otros sentidos) se intensifican. El mundo que te rodea cobra mayor vida y resulta más vibrante, multidimensional, entretenido y significativo.
  • Atrévete a buscar semillas lejos de casa. Si abres un periódico de un día cualquier es muy probable que encuentres una multitud de semillas narrativas.
  • Tal vez hayas oído la vieja máxima que dice: “Escribe sobre lo que sepas”. El consejo tiene su mérito, pero no es toda la verdad. De hecho, creo adivinar que si escribieras sobre cosas totalmente alejadas de tu existencia, de alguna manera seguirías escribiendo sobre lo que conoces. El tono, las emociones o la perspectiva serían tuyas. Una máxima más real en este sentido tal vez sea: “Escribe sobre lo que despierta tu interés”.

Como ves, hay multitud de modos con los que hacer una buena lista de ideas que luego podremos utilizar para escribir pequeños relatos o introducir apuntes, anécdotas, detalles, etc.,  en nuestra novela que la hagan más vívida y real.

Ahora, ponte el sombrero de escritor y a trabajar:

Cómo generar ideas para tu novela, propuesta práctica

Escribe diez cosas que puedan servir como ideas narrativas a partir de experiencias que hayas tenido en las últimas semanas: personas, emociones, pensamientos, situaciones. No hay nada que sea demasiado grande ni demasiado pequeño, cósmico ni microscópico. Después revisa tu lista y elige la que te parezca más prometedora para escribir una historia. Es posible que la idea correcta te produzca cierta emoción cuando la veas. A continuación, haz una lista de posibles maneras en las que esa idea se podría convertir en un relato de ficción. ¿Acabará convirtiéndose tu idea en una historia brillante? Tal vez sí, tal vez no. Pero probablemente así descubrirás lo numerosas que pueden llegar a ser las ideas inspiradoras.

Yo he realizado este ejercicio y lo cierto es que la experiencia fue fructífera, sobre todo porque te das cuenta de que tu mente tiene vida propia y actúa como mejor le parece.

Hice mi lista de diez acontecimientos recientes que me habían ocurrido. Varios de ellos, por cierto, eran duros, muy duros. De los que uno piensa que puede sacar hasta el alma. Y, sin embargo, de entre la decena de posibilidades elegí una que podría parecer casi absurda: estaba cambiándome en el vestuario de la piscina para mi sesión de natación diaria y escuché a un par de señoras mayores hablando. Una le preguntó a la otra qué tal iban las pruebas para su operación y la interpelada contestó que bien, pero que estaba muerta de miedo.

¡Zas!, mientras hacía mi lista, recordé aquella conversación y la mente se agarró a ella sin que pudiera soltarla. De entre todas las posibilidades, algunas particularmente dolorosas y jamás vividas con anterioridad, como entrar en una UVI por primera vez y ver a un ser querido intubado, con doce agujas clavadas a su cuerpo y conectadas a doce tubos diferentes, y con las muñecas atadas a la cama, elegí la conversación aparentemente intrascendente de una par de ancianas que acudían a su clase de natación. Y así surgió El Ángel de la Guarda. Un relato cortito, pero impactante. De hecho, en una próxima entrada te contaré una experiencia propia al respecto. 🙂

De modo que te animo a realizar el ejercicio. Puede que, sin sospecharlo, acabes teniendo un buen puñado de ideas sobre las que escribir.

¡Suerte y ánimo!

Referencia: Escribir Ficción, Gotham Writers’ Workshop.

Fotografía: Joshua Earle, Unsplash.

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