Bickham une este apartado con el que ocupó la anotación anterior, Estructura de la novela: causa-efecto, pero yo decidí dividirlos en dos anotaciones para hacerlas más breves y claras. En cualquier caso, el punto de interés sigue siendo el mismo: la credibilidad de nuestra historia.

estímulo-respuesta

Estímulo-respuesta

Para ello, para que nuestra historia sea verosímil, debemos ocuparnos de que lo sea incluso en sus más pequeñas y simples transiciones, y, respecto a este asunto en concreto, Bickham aconseja mantener siempre presente las siguientes reglas:

1. Todo estímulo debe ser externo: ya sea mediante la acción o el diálogo, tiene que ser algo que, de ser representado sobre un escenario, fuera visible.

2. Toda respuesta deber ser también externa.

3. Por cada estímulo, se debe mostrar una respuesta.

4. Para cada respuesta que se desee conseguir, se tiene que proporcionar un estímulo.

5. La respuesta normalmente sigue al estímulo y debe hacerlo enseguida.

6. Cuando la respuesta a un estímulo no es lógica en la superficie, el escritor debe explicarla.

 

Un ejemplo

Supongamos los siguientes ejemplos:

Ejemplo1

Estímulo: la madre le dio una galleta a su hijo.

–María me ha robado hoy los lápices en clase –dijo el niño.

¿Suena raro? Si encontráramos algo así en una novela, ¿no parpaderaríamos extrañados? Probablemente sí. Pero, ¿dónde está el error aquí? Muy sencillo: en que no hay respuesta. Veámoslo de este otro modo:

 

Ejemplo 2

Estímulo: la madre le dio una galleta a su hijo.

Respuesta: –María me ha robado hoy los lápices en clase –le contó lloroso mientras la cogía y empezaba a masticarla.

¿Por qué el segundo ejemplo suena mejor? ¿Qué es lo que hemos hecho para arreglarlo? Muy simple: mostrar el paso final de la transición estímulo-respuesta: la madre le da una galleta y el niño le cuenta sus peripecias en el colegio mientras muerde (es decir, responde al estímulo) la galleta.

 

Cómo podemos estropear la transición estímulo-respuesta

Según Bickham, hay tres formas en que podemos estropear la transición estímulo-respuesta:

1. Mostrando un estímulo y luego no mostrando una respuesta externa (como en el ejemplo recientemente propuesto).

2. Mostrando la respuesta de un personaje cuando ningún estímulo (o uno que no sea creíble) ha sido proporcionado con anterioridad.

3. Intercalando demasiado tiempo en la historia entre el estímulo y la respuesta, de manera que la relación lógica entre los dos se pierde.

 

¿Y cuando la transición estímulo-respuesta es complicada?

Éste es otro punto importante a tener en cuenta. En el caso de que la transición estímulo-respuesta sea complicada, el escritor debe mostrar el paso intermedio: la interiorización del personaje, que sucede entre el estímulo y la respuesta. La regla a seguir en este caso es siempre:

ESTÍMULO — INTERIORIZACIÓN — RESPUESTA

 

El ejemplo propuesto anteriormente lo inventé yo, pero para ilustrar este punto prefiero tomar el que da Bickham, que es muy, muy claro. Veámoslo:

Ejemplo 1

Estímulo: –Nancy –dijo el presidente–, hemos decidido hacerte vicepresidente de la compañía.

Respuesta: –¡Oh, no! –exclamó Nancy–. ¿Cómo puedo tener tan mala suerte?

¿Dónde está el error en este caso? En que falta el paso de la interiorización, que será el que nos aclare la extraña respuesta de Nancy. ¿Qué tal si lo vemos de esta otra forma?:

 

Ejemplo 2

Estímulo: –Nancy –dijo el presidente–, hemos decidido hacerte vicepresidente de la compañía.estímulo-respuesta02

Interiorización: Nancy vaciló. Había llegado a esta reunión creyendo que la bajarían de categoría y, en su lugar, le estaban ofreciendo el puesto con el que siempre había soñado. Sin embargo, una hora antes había firmado con Acme Co. y ahora no podía echarse atrás en el contrato. Justo cuando tenía en la mano todo lo que siempre había deseado, tenía que dejar Zilch Corp.

Respuesta: –¡Oh, no! –exclamó Nancy–. ¿Cómo puedo tener tan mala suerte?

 

¿Mejor ahora? Por supuesto que sí. Infinitamente mejor. A veces, cuando escribimos, damos por supuesto que la transición entre estímulo y respuesta es tan clara (porque para nosotros, que somos quienes estamos creando la historia, es nítida en nuestra cabeza) que omitimos la interiorización, de manera que acaban por quedarnos cosas tan extrañas como la del ejemplo de arriba. ¡Cuidado con ello!

No obstante, algunas veces querremos sorprender al lector o crear una transición estímulo-respuesta que avive su curiosidad o dé lugar a cierto suspense, de manera que, para conseguirlo, omitiremos la interiorización. Bickham admite que es un recurso válido, aunque añade que se trata de una técnica avanzada. Sí, se puede utilizar esta táctica. Sin embargo, insiste: la mayoría de las veces, la regla estímulo-interiorización-respuesta debería presentarse al lector en su orden natural.

Unas últimas consideraciones antes de dar por finalizada la anotación. Según Bickham, la base para escribir una novela se sostiene sobre el principio de causa-efecto y estímulo-respuesta. De manera que:

1. No podrás escribir buena ficción moderna si no entiendes y practicas apropiadamente la relación causa-efecto.

2. No podrás unir escenas de manera lógica a menos que entiendas el mismo principio.

3. No podrás crear una trama cohesionada si no entiendes la dinámica subyacente a la causa-efecto.

 

En resumen:

Recuerda:

1. Todo estímulo debe tener una respuesta.2. Toda respuesta debe ser provocada por un estímulo.

3. La respuesta sigue al estímulo y debe ser inmediata.

4. Tanto el estímulo como la respuesta deben ser externos (tienen que ser vistos, oídos o percibidos por el lector a través de cualquiera de los sentidos.

5. Si la respuesta al estímulo no es lógica, el escritor debe explicarla.

 

Estropearás la transición estímulo-respuesta cuando:

1. Muestres un estímulo y luego no muestres una respuesta externa.

2. Muestres  la respuesta de un personaje cuando ningún estímulo ha sido proporcionado con anterioridad.

3. Esperes demasiado tiempo en la historia entre el estímulo y la respuesta.

 

Cuando la transición estímulo-respuesta es complicada, sigue la regla:

ESTÍMULO — INTERIORIZACIÓN — RESPUESTA

 

Nos veremos en una próxima entrada donde estudiaremos a fondo Las escenas de una novela.

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Referencia: Scene and Structure, Jack M. Bickham.

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