Cómo planificar el argumento de una novela

En su magnífico libro Plot & Structure, que ya se citó en Detrás de un escrito cuando hablamos de que se puede aprender a ser escritor, James Scott Bell nos enseña cómo planificar la trama de una novela. Se trata de un libro jugoso que recomiendo a todo aquel que desee mejorar sus habilidades a la hora de trabajar en la planificación de su novela.

 

 

En la entrada de hoy vamos a hablar sólo de los cuatro elementos que Scott Bell considera imprescindibles a la hora de realizar el bosquejo de nuestra historia y que él resume en la palabra LOCK, formada por las iniciales de cada uno de ellos: lead, objective, confrontation y knockout.

 

Los cuatro elementos del argumento de una novela

L de… protagonista

Es obvio que en cualquier historia necesita de un personaje principal que la recorra de principio a fin y cargue sobre sus espaldas el peso de la novela. Hasta ahí está claro. Lo que Scott Bell señala, y el escritor novel no siempre tiene en cuenta, es que nuestro protagonista ha de contar con unas características que no sólo le ayuden a encarar todos y cada uno de los obstáculos que irá encontrando en su recorrido, sino que, además, debe ser un personaje interesante y ganarse la simpatía del lector.

Como ya se ha dicho por aquí en otras ocasiones, crear un personaje con el que el lector empatice no significa dar vida a un ser perfecto. Nuestro protagonista es humano y, por tanto, ha de tener debilidades. El escritor, además, no tiene por qué desconfiar de las flaquezas que añada a la naturaleza del protagonista sino todo lo contrario: si es inteligente, sabrá cómo sacarle partido no sólo para lograr que el lector las comprenda y perdone, sino que conseguirá humanizar a su personaje y darle un pretexto para mejorar, para crecer y recorrer ese arco dramático que es tan importante en la creación de un personaje.

 

O de objetivo

Para Scott Bell, el objetivo es la fuerza conductora que mueve la historia, lo que hace que nuestro protagonista se ponga en pie y actúe. Según él, dos son los tipos de objetivos que debemos tener en cuenta a la hora de planificar el argumento de una novela:

1. el progatonista desea algo y lo persigue.

2. el protagonista huye de algo.

Un argumento sólidamente estructurado debe girar en torno a uno y sólo uno de esos dos objetivos, de manera que si el protagonista no logra alcanzar aquello que persigue o escapar de aquello de lo que huye, su vida o algún aspecto de ella se verá puesta en serios aprietos. Ésta es uno de las piezas imprescindibles de la buena ficción: si como escritor deseas que tu lector se emocione y sienta no sólo curiosidad por lo que a va a ocurrir en la historia, sino también preocupación por lo que pueda sucederle al protagonistaba, debes dotar a la historia de un objetivo de esas características que, además, conduce a la pregunta dramática que se mantendrá en la mente del lector a lo largo de toda la novela hasta que encuentre la respuesta, al final de ella.

Scott Bell advierte de el objetivo no tiene por qué poner siempre la vida de nuestro protagonista en peligro, pero sí debe ser lo suficientemente importante para su bienestar.

 

C de conflicto

Ahora que ya tenemos un protagonista majete que gusta al lector y un conflicto con el que lo hemos liado, necesitamos añadir el tercer ingrediente: el conflicto. Si queremos que nuestro protagonista se gane el pan con el sudor de su frente, no le vamos a poner las cosas fáciles. El siguiente nivel al que llevar nuestra historia es el enfrentamiento con un antagonista y todo el repertorio de obstáculos que podamos imaginar. Este enfrentamiento no sólo pondrá las cosas más difíciles al protagonista y elevará la tensión de la historia, envolviendo al lector en un campo magnético que le impedirá abandonar la lectura, sino que dará vida al mundo de ficción que hemos construido en nuestra novela.

Para Scott Bell, sin conflicto, sin obstáculos que superar, sin obligar a nuestro protagonista a que se enfrente con un antagonista, privamos a nuestros lectores de lo que realmente y en secreto buscan cuando abren nuestro libro: la inquietud y el desasosiego que les provoca no saber qué ocurrirá en la página siguiente. Grábatelo en la mente, escritor: tu lector quiere sentirse preocupado por tu protagonista, de modo que complácele.

 

K de… (dejar) KO

Scott Bell no se corta un pelo al afirmarlo en su libro: los lectores de la ficción comercial de hoy en día quieren ver un KO al final de la historia. Un gran final, dice, dejará al lector satisfecho incluso aunque el desarrollo de la novela no le haya atrapado (en caso de que el lector haya decidido pasar por ese desierto y llegar al oasis final), pero un mal final le dejará un regusto amargo, incluso si el resto de la novela le ha encantado, que, para desgracia del escritor, será lo que más vívidamente recuerde. De modo que sigue el consejo de Scott Bell: pon a tu protagonista en camino y al final del trayecto hazle subir a la lona.

Estos son los cuatro ingredientes mágicos que te ayudarán a convertir tu novela en una historia que atrapará al lector. La trama puede ser cualquiera, dice Scott Bell, pero siempre ha de ir aderezada con componentes: si das vida un protagonista convincente que lucha de forma infatigable por alcanzar su objetivo tendrás una historia sólida que gustará al lector. Luego, ese objetivo puede ser externo o interno y el enfrentamiento, físico o psicológico, pero el hechizo con el que debes conjurar tu escrito no es abracadabra, sino LOCK.

Puede ayudarte a realizar esta tarea la serie de artículos que escribí sobre Cómo organizar tu novela en 10 preguntas. Échale un ojo, seguro que te gustará.

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Fotografía: grietgriet, morgueFile.




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