Si apostara algo de pasta a cuál es uno de tus problemas a la hora de escribir novela policíaca lo haría por la falta de acción. He preguntado entre mis seguidores y alumnos cuáles son sus principales problemas y una de las respuestas ha sido ésta, precisamente.

No me sorprende. A mí también me ha pasado. Y me sigue pasando, a veces. Aunque cuando noto que este callo me duele, me pongo ipso facto una tirita.

¿Pero quién es el desgraciado que te nos pisa el dichoso callo?

La culpa la tiene sobre todo:

El desarrollo…

…ese desierto que todo escritor debe atravesar y que se cobra más víctimas que el Gobi.

El desarrollo de una novela ocupa más o menos el 50% de ésta y es el lugar donde la mayor parte de los escritores se atascan. Uno de los motivos, más allá de su longitud, es la falta de acción.

Dice mi alumna:

Lo que más me cuesta es meter pildoritas de acción, que pase algo en cada capítulo que enganche al lector… Creo que resulto muy aburrida de leer, la verdad. Tengo la idea de la novela, me parece la releche, pero después resulta insulsa y tediosa.

 

Diagnóstico:

le falta tensión

 

¿Y cómo lo soluciono?

Déjame que te haga unas preguntillas:

1. ¿Te has asegurado de que tus personajes tienen objetivos claros que perseguir?

En nuestro caso, escritores de novela policíaca, sí, lo tenemos claro: atrapar al asesino. ¿Pero es ése el único objetivo que vamos a marcar a nuestro protagonista? He aquí uno de tus problemas y lo que explica la dificultad de mi exalumna (lo sé porque trabajé con ella su novela).

2. ¿Le complicas la vida?

Por favor, la novela no puede ser un camino de rosas. El personaje tiene que sudar sangre en cada paso (o casi cada paso) que dé.

3. ¿Aprovechas cada ocasión que se te pone a tiro para crear un conflicto?

Atención: no tiene por qué estar directamente relacionado con el personaje. ¿Se te ha ocurrido, por ejemplo, que puedes utilizar el propio lugar en el que se está desarrollando la acción para incrementar la tensión?

4. ¿Alguna vez piensas en las emociones del lector?

Seguro que no. Y es un error. La próxima vez que comiences una historia, coloca un post-it en algún lugar donde puedas verlo constantemente y de vez en cuando échale un ojo:

 

5. ¿Haces que ocurra algo?

Éste es otro problema gordo. ¿En tu historia pasa algo? ¿O llevas al protagonista de la mano hacia el punto que crees que debe ir? Da libertad a los personajes para que tomen decisiones. Permíteles ser personajes activos y huye de los reactivos como de la peste.

Diego, el protagonista de Carmen, mi alumna, seguía una línea recta: del punto A (el asesinato) al punto B (su resolución). Un camino marcado.
No, no y no. Entre A y B tiene que haber una cadena montañosa.

Un lago plácido no es lo que queremos para él. Llévalo hasta allí arriba

 

¿Y cómo logramos esto en una novela policíaca?

Vale, veamos cómo: tenemos tres partes:

  • La presentación: ocurre el asesinato.
  • El desarrollo: aquí está nuestro problema.
  • El desenlace: resolución del asesinato.

Así que vamos a ocuparnos de la del medio: nuestro terrible desierto del Gobi.

La acción en la novela policíaca

 

¿Qué ocurre durante el desarrollo en una novela policíaca?

Tres puntos imprescindibles:

  • El interrogatorio.
  • Las pruebas físicas.
  • El razonamiento lógico.

 

 

Ésta es una de las diapositivas del taller de novela policíaca en la que puedes ver los tres estadios por los que debe transitar tu detective. Cada uno de ellos te ofrece múltiples posibilidades para conseguir que pasen cosas y (aquí llega tu trabajo) tienes que exprimirte el cerebro para conseguirlo, para lograr esas pildoritas de acción de las que habla Carmen.

Antes de tomar de la mano a tu protagonista y hacerle recorrer el camino que lleva de A a B, pregúntate:

  • ¿Cómo puedo utilizar el escenario para crear tensión?
  • ¿Qué voy a hacer con los personajes para que le compliquen la vida a mi pobre detective?
  • ¿Qué pruebas voy a utilizar y cómo voy a hacerlo a fin de que la pendiente de la montaña se vuelva tan pronunciada que el detective (y de paso el lector) llegue a pensar que fracasará en su objetivo personal?
  • ¿Cuál es el razonamiento lógico que le voy a hacer seguir? Por supuesto, el primero de ellos estará equivocado (ya sabemos que caminar de A a B por un senda deliciosa está prohibido). Así que: ¿en qué se va a equivocar al hacer su razonamiento? ¿Y a qué problemas le va a conducir esa equivocación? ¿Cómo va a salir de ellos?

Es decir: ¿qué camino tortuoso es el que quiero que siga y cómo consigo, a través de todos estos elementos añadir una curva más, una quebrada, un puente que está a punto de caer…?

  • Y, por último, introduce alguna subtrama. ¡No te imaginas la vida que va a dar a tu novela!

Luego, además, hay que saber jugar con la estructura y la composición de las escenas, de las que hablaré otro día. De momento, si quieres ir adelantando trabajo, échale un ojo a este artículo de Jaume Vicent en Excentrya: Estructura tu novela: dando forma al barro. Te gustará.

Conclusión

Lo difícil es imaginar situaciones que “quepan” dentro de nuestra historia y acoplarlas de tal forma que al final todo tenga sentido, pero esa dificultad se vence con trabajo. Muuucho trabajo, es verdad, pero sólo eso. No hay ningún secreto salvo el que entraña el esfuerzo, el tiempo y el tesón.

Ya tienes la receta mágica 🙂 Ahí arriba tienes las herramientas. Ahora sólo queda utilizar el cerebro.

¡Ponte a ello!

Y déjame un comentario ahí abajo, porfa.

Así no parece que hablo sola 😉

 

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