Hace tiempo, una amiga matemática me contó que una mesa con cuatro patas puede cojear, pero una con tres no lo hará nunca. Motivo, medio y oportunidad, las tres patas imprescindibles que necesitas para que tu mesa (novela) no acabe tirando al suelo todo lo que hay sobre ella.





Vamos a ver por qué.


 

Motivo, medio y oportunidad

Lo hemos oído en las series policíacas y o leído en las novelas detectivescas millones de trillones de veces: establecer el motivo, medio y oportunidad es una condición sine qua non para demostrar la culpabilidad de un sospechoso en un juicio por asesinato.

Y es lógico: un crimen nunca ocurrirá si el asesino:

1. no tiene un motivo para cometerlo.

2. Los medios (conocimientos, herramientas, armas, etc.) para llevarlo a cabo.

3. la oportunidad para haberlo perpetrado.

Si el fiscal no logra establecer estos tres elementos de forma indiscutible durante el juicio, no se conseguirá una condena inculpatoria.

Así que, como escritores de novela policíaca, más nos vale tener bien razonadas las tres patas de nuestra novela antes de empezar a escribirla o igual se nos caen encima los palos del sombrajo

 

Motivo

Los personajes siempre tienen motivos para actuar de la forma en que lo hacen y el asesino no es una excepción. Si quieres que tu novela policíaca sea creíble, el criminal debe tener una razón convincente para cometer el asesinato.  ¿Cuál? La que sea, pero ha de existir una. Elige:

  • Venganza.
  • Celos.
  • Dinero.
  • Sexo.
  • Poder.
  • Locura.
  • Chantaje.

Puede ser un crimen pasional, un crimen con el que se pretende mantener un secreto, puede ser un asesinato por encargo, originado por una obsesión, en defensa propia… Lo que sea, de verdad, pero insisto: tiene que haber una razón.

Una vez que has decidido cuál, busca la forma más convincente de demostrársela al lector. ¿Cómo vas a hacerle ver a través de las pruebas que tu detective encuentre que el asesino es una mujer celosa? ¿Whatsapps? ¿Fotografías tomadas por el detective privado que contrató para seguir a su marido?

Consejo

Si quieres jugar con el lector y dar un giro inteligente e inesperado a la historia cuando llegue el momento, elige una prueba que pueda dar lugar a más de una interpretación (aunque al principio, por supuesto, la buena no debe ser evidente).

Medio

John McEnroe…


¿Bromea o qué? ¡La bola entró!


 

No, no este John McEnroe, sino nuestro asesino, que también se llama así, realizó el servicio militar en la sección de explosivos de la Armada. Pero eso fue en su juventud y no importa ahora, que regenta un negocio propio de venta de flores por internet a la madura edad de 60 años.

En algún lugar, preferiblemente al principio de la novela, hemos hecho una rápida pasada por la vida de John McEnroe, nuestro encantador florista, y hemos mencionado el detalle de la mili. ¿Quién va a acordarse de él 150 páginas después? Casi nadie. Te lo aseguro. Pero es justo lo que necesitamos para que John “atesore” con la segunda pata de nuestra mesa (novela): posee los conocimientos necesarios para haber construido la bomba casera que estalló en Estación Central de Nueva York.

Consejo

Adelántate muuuchas páginas para dar este tipo de información. Así te asegurarás de que el lector la haya olvidado para cuando sea relevante.

¿Quieres empezar con buen pie tu novela policíaca?

Descárgate la mini guía

"Los 3 principales errores al escribir novela policíaca y su solución"


Oportunidad

¿Tuvo el asesino oportunidad para cometer el  crimen? ¿Cuenta con una coartada firme?

Para marear a tu detective, debes asegurarte de que incluyes suficientes elementos de investigación al respecto. Tales como:

  • La grabación en vídeo de la cámara de vigilancia de un banco, del metro…
  • Llamadas telefónicas realizadas desde un lugar concreto (alejado, por supuesto de la escena del crimen)
  • Un ticket de un peaje en la otra punta del país.

Ahora bien, cualquiera que utilices dependerá de un elemento  crítico en toda novela policíaca: la línea temporal. Y cuadrar esto es difícil, te lo digo por experiencia, pero no imposible.

La imagen de tu sospechoso sacando dinero de un cajero que está al otro lado de la ciudad al mismo tiempo que se comete el crimen es una coartada indestructible… a no ser que un empleado del banco que tiene acceso a la grabación haya cambiado la fecha y hora para que coincida con las del asesinato.

¿Por qué haría algo así el empleado de la oficina bancaria? Sí, esto también debe responder a una buena razón y tendrás que tenerla pensada.

Consejo

Para trabajar la oportunidad no debes perder de vista en ningún momento la línea temporal de tu historia.

 

Así que…

Cuando estés planificando tu novela policíaca, pregúntate cuál es el motivo, medio y oportunidad que tendrá tu asesino para cometer el crimen y cómo te las apañarás para escribirlo con letra clarita delante de las narices del lector y conseguir que no se dé ni cuenta.

También tendrás que ocuparte de colocar esta información de forma que pase desapercibida para tu detective en un primer momento, pero no lo suficiente como para que las pistas que le des no acaben por conducirlo a la resolución del crimen.

 

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¡Me encanta leerte!

🙂




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