Día 4

31-Julio-2017



Mi día empezó temprano esta mañana y mi escritura, también. Creo que es un buen consejo que todos los que aspiramos a labrarnos una carrera en el mundo de la ficción deberíamos seguir: empieza temprano con los más importante: escribir.




Mil y una tareas

Vivir de la escritura no es fácil, seamos sinceros, pero tampoco imposible en un mundo en el que casi todo está al alcance de un clic. Hace unos años hubiera sido impensable, pero ahora… Ahora escribes tu novela y sólo tienes que dar unos cuantos pasos para que cualquiera pueda hacerse con ella.

Claro que no es tan sencillo, si se quiere salir adelante hay que prestar atención a mil asuntos que van abriendo camino y allanando sendas: tu plataforma de autor, el blog, las redes sociales…

Uno puede ahogarse entre tanta tarea, pero, sobre todo, se puede olvidar de escribir. ¡Y ése es el gran error al que todos los escritores que queremos vivir de esto estamos expuestos!

 

Primero, lo primero

Y lo primero es escribir. Si no tienes una novela que sacar ahí fuera, ¿cómo pretendes vivir de tu creación?

Por eso esta mañana, cuando encendí el ordenador y abrí Scrivener, me sentí bien. Estaba haciendo lo que debía, la tarea más importante, la tarea vital.

Y el sentirse bien anima, te lo aseguro. Saber que estás trabajando en lo que debes es como tener un motor que te impulsa, que hace que los dedos vuelen sobre el teclado y sonrías mientras escribes.

Así que no dejes la escritura para más tarde. Que sea lo primero que ocupa tu jornada. Que sea la tarea esencial. Lo que de verdad alegre tu día.

Si quieres saber cuándo publico mis novelas, suscríbete a mi lista.

 

Y, después…, lo demás

Entre ese “demás”, al menos en mi caso, hacer ejercicio ocupa un rato de cada uno de mis días y también debería ocuparlo en los tuyos.

Cuando era pequeña, ponían un anuncio en la tele en el que publicitaban una marca de bicicleta estática. El eslogan lo recuerdo como si lo estuviera escuchando ahora mismo: Quien mueve las piernas mueve el corazón. (Si eres de mi quinta, te acordarás; y si quieres pasar un buen rato nostálgico, te recomiendo fervientemente “Yo fui a EGB”.

Luego ha venido todo ese “boom” sobre las maravillas del ejercicio. No voy a soltarte el rollo aquí, pero sí recordarte la importancia del deporte para la creatividad, como ya te ya comenté hace tiempo en ese artículo.

Pasear en Cantabria es una gozada, por eso, entre otras cosas, me gusta venir aquí. Esta mañana, aun lloviznando, di un largo paseo hasta el Regatón.





¿No es bonito?

Volví físicamente cansada, pero con las pilas de la creatividad recargadas. El portátil me aguardaba encendido y sólo tuve que abrirlo para continuar con la novela.

Al final este lunes he cosechado 1582 nuevas palabras y aunque me doy por satisfecha, no me doy por contenta. Creo que podrían haber sido más. Pero de eso te hablaré otro día: Ambición. ¿Hasta dónde debe llegar uno?

Nos vemos mañana.



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