Día 7

3-Agosto-2017



Sigo manteniéndome fiel a la escritura. Un día más, he avanzado en la segunda novela de la Sra. Starling, aunque hoy el número de palabras ha bajado un poco con respecto a lo que he venido escribiendo estos días de atrás. En concreto hoy he avanzado 1249 palabras.

 

 

Lo cual está muy bien, sobre todo porque he bajado el ritmo de producción adrede. Hoy tocaba parar un poco y echar la vista atrás…


 

Camino de Damasco

Antes de caerme del caballo, como San Pablo, prefiero apearme por mí misma y caminar un rato junto a la montura.

A veces (muchas veces) hay que hacerlo a fin de repasar lo que se va escribiendo, no tanto por un motivo meramente formal en lo que a corrección se refiere, sino más en el sentido de contenido.

Y eso es lo que he hecho hoy. Parar, sacrificar un poco el ritmo de escritura y comenzar a atar cabos antes de que los que quedan sueltos sean demasiados y te pasen desapercibidos.

 

Scrivener, la escaleta y el papel de sucio

Son las herramientas que utilizo para realizar esa tarea.

Scrivener

Es un programa maravilloso que te permite tenerlo todo a la vista, de manera que el control sobre lo que estás escribiendo es mucho más rápido y efectivo.

Puedes volar de un capítulo a otro, de una escena a otra con una rapidez pasmosa que te permite, además, una claridad mental increíble.

A mí me cambió para siempre. Desde que empecé a utilizarlo, la manera de enfrentarme a una novela se hizo muuuucho más llevadera.

La escaleta

Junto a él, la escaleta te proporciona una ayuda inestimable. Creo que puedes crearla en el propio Scrivener (si te interesa el programa, David Olier tiene un curso muy chulo sobre él), pero yo la tengo en un archivo de Word, en una plantilla que yo misma he ido diseñando con los apartados que veía que iba necesitando para tener controlada la mayor cantidad de información posible, pero de manera manejable.


Imagen tomada de la web de David Olier



El papel de sucio

Sí, ya lo sé, estamos en el siglo XXI, pero para mí el lápiz y el papel siguen siendo unas herramientas insustituibles.

No utilizo un cuaderno, sino hojas sueltas que voy titulando de forma diferente y, por tanto, numerando de manera independiente. Tengo apartados como:

  • Preguntas.
  • Trama principal.
  • Subtrama.
  • Pistas.

Hoy me he cebado especialmente con el primero de ellos:

  • ¿Por qué…?
  • ¿A qué viene…?
  • ¿Qué más puedo añadir…?

Las respuestas no siempre son inmediatas, pero te aseguro que terminan por aparecer y sugerir nuevas ideas o puertas de escape a callejones sin salida en los que te habías atrapado a ti misma.

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Mañana seguirá el trabajo de zapa

Creo que el viernes mi producción de palabras también estará por debajo de la media habitual, pero cuento con ello: mañana también toca trabajo sucio, del que no se ve, pero que es imprescindible.

Como te decía al principio, de vez en cuando hay que hacer estas pequeñas paradas y bajarse del caballo para que no te tire a la cuneta un poco más adelante.

Dentro de unos días (cuando lleve más o menos un tercio de la novela), tendré que hacer una parada mayor y volver de nuevo atrás en busca de gazapos y, por qué no, de nuevas ideas.

Porque, sí, te lo aseguro: repasar lo que ya llevas escrito de tu novela te ayuda a refrescar el contenido y darte cuenta de esos pequeños detalles que ya habías olvidado o, peor aún, que no te habías acordado de incluir.


De momento pongo el punto final a hoy. Mañana será otro día.



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