Día 20

20-Agosto-2017



Después de cuatro días sin escribir, retomo el trabajo. Y no ha sido una mala jornada, pese a las dudas que tenía sobre la dificultad de volver a la rutina.


 

1411 palabras es mi cosecha de hoy. ¡Y estoy muy contenta!


He superado el “Empiezo mañana”

Esta mañana no hubo escritura ni intención de que la hubiera. Esta mañana hubo playa: el primer día del verano y aunque el viento estaba desagradable, disfruté el rato. Después de cuatro días muy agitados (en lo personal y también desde el punto de vista físico), la sesión de relax matinal me ha venido más que bien.

 

El problema llegó después

Justo al terminar de comer. Tenía pensado ponerme a escribir, pero en vez de hacerlo me senté en el sofá y abrí mi Kindle. Era mucho más fácil leer…

Y es lo que he hecho media tarde.

La otra media me la he pasado diciéndome a mí misma que después de unos días complicados y de un viaje ayer que duró diez horas (aunque hubo excursión de por medio), me merecía el día de descanso.

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La voz de la conciencia

Pero un escritor que aspira a ser profesional no puede esconderse tras razonamientos infantiles.

Vale que haya tenido que parar estos cuatro días. Había causas importantes que lo justificaban.

Vale que fuera domingo.

Vale que me apeteciera más leer y tomarme el día de asueto.

Un escritor profesional escribe y cumple con su trabajo excepto cuando razones de causa mayor se lo impiden.

Así que a las siete de la tarde me levanté del sofá, abrí el ordenador (durante los próximos días trasladaré el estudio a la cocina) y me puse a escribir.





Resultado: ya lo avancé un poco más arriba: 1411 nuevas palabras.

 

Resumen de la segunda decena

Si vuelves al principio de la entrada verás que hoy se cumple el día vigésimo de este diario, así que toca breve resumen de lo que ha dado de sí la segunda decena.

He escrito 10995 palabras, lo cual baja bastante la media, porque en la primera decena de días sumé 15232 palabras.

No me agrada, obviamente, pero no voy a reprocharme ese descenso en la productividad: ha habido días en que podría haber trabajado más, pero también jornadas (como la de hoy) en que podría haber sucumbido a la tentación de “Mañana” y, sin embargo, no lo he hecho.

 

Conclusión

La segunda decena ha sido complicada a nivel personal, aunque también una época de crecimiento y saco buenas cosas de ella.

Por eso voy a aprender las nuevas lecciones que estos 10 días me han enseñado (como escritora, pero también como persona) y felicitarme por lo que sí he conseguido:

 

“Muerte en los Hamptons” lleva ya un total de 26227 palabras.

 

Mañana volveré. ¿Estarás aquí? 😉



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