Día 23

25-Agosto-2017



Uuuuffff, dos días sin aparecer por aquí y, además, sin avisar… No, no me ha pasado nada. ¡Aunque ya veo que nadie ha preguntado! Ejem, ejem… Simplemente fueron dos días estériles.





¿Qué le voy a hacer? También hay jornadas así.

 

El cuerpo es sabio

Creo que esto ya lo he dicho antes en alguna entrada de este diario. Lo decía mi madre: «El cuerpo es muy sabio, hija. Escúchalo», y mi cuerpo estos dos días, especialmente ayer, me dijo que no estaba para que le diera la brasa.


 

Días duros

La semana pasada tuve que viajar a Madrid por cuestiones personales, no muy agradables, además.

Volví el sábado (viaje de vuelta que aproveché, además, para hacer una excursión). He pasado unos días sin conexión a internet, salvo la que tiraba del móvil.

Pero, sobre todo, han sido unos días en los que la tensión acumulada ha pasado factura.

 

Ayer simplemente dormí

No todo el día, es verdad, pero sí gran parte de él.

Solemos utilizar nuestro cuerpo sin darnos cuenta de cuánto le debemos. Yo lo admiro, la verdad: siempre está ahí, dando el callo.

Eso sí, una vez que se supera la situación especial, pide su recompensa.

A mí me la exigió ayer. Y se la di.

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Hoy es un nuevo día

Pero después de la tormenta, dicen, siempre viene la calma y hoy, descansada y fresca, he vuelto a mi novela.

He trabajado bastante. De hecho, mi cosecha para esta jornada ha sido de 2055 palabras. ¡Y ya he alcanzado las treinta mil! Llevo 30543.

Sí, estoy muy contenta. Aun así…, queda mucho por delante. Sobre todo, quedan cosas que no tengo muy claras…

 

El problema es la subtrama

Aunque a la trama principal todavía le queda mucho trabajo (no sólo en lo que está por escribir, sino también en cuanto a los ajustes que deberé hacer en lo que ya está escrito), el verdadero problema lo tengo en la subtrama.

Y es que no la he pensado lo suficiente…. Me falta trabajo. Así que la solución está clara: tengo que dedicarle tiempo y organizarla bien.

Lo que pasa es que no quiero desviarme de la trama principal. Me gustaría dejarla bien atada antes de centrarme en la subtrama, pese a que quizá así luego me vea obligada a hacer algunos cambios.

 

Me voy, que tengo trabajo

De momento te voy a dejar. Quiero darle un par de vueltas a las escenas que escribiré en mi próxima sesión y no me gustaría que se me hiciera demasiado tarde.

Nos vemos mañana.



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