Día 28

1-Septiembre-2017



El día ha sido bastante desconcertante, la verdad. Estaba de vuelta a casa, con millones de cosas por hacer y sin ningún plan prestablecido.





No he escrito nada, algo que me fastidia porque eso era lo único que tenía verdaderamente claro que debía hacer. Supongo que el cambio cuesta o al menos eso quiero pensar.

 

Pero sí tenía una tarea pendiente contigo

Y con este diario. El último día que escribí aquí ya anuncié que el 31 no escribiría ficción, pero que haría un resumen del mes de agosto cuando llegara a casa.

Sin embargo, llegué muy cansada. El viaje es largo, pero además es que cada día hay más locos al volante y conducir se ha convertido en una actividad muy tensa.

Así que ayer no hubo resumen, pero hoy sí 🙂

 

Resumen de lo que ha dado de sí el mes de agosto

De los 31 días que tiene el mes, en once de ellos no he escrito nada. Cero patatero.

De esos 11, 4 los tenía ya apuntados como días no productivos cuando empecé el diario. Sabía que del 16 al 19 de agosto no podría escribir nada y tampoco podría hacerlo el 31, en que viajaba de vuelta a casa. Así que en realidad y a tener en cuenta para el análisis son 6 los días improductivos.

 

Razones

 

1. El cerebro no da

Algunos de ellos lo han sido porque el cerebro no daba para escribir nada, como el Día 8.

2. El cerebro se distrae

Otros días, no he escrito porque empleé mi esfuerzo en algo diferente a la novela, tal y como ocurrió el Día 16. Algo que no debería sucederme con frecuencia. Como bien dice mi amigo Miguel Ángel Alonso Pulido en los comentarios a ese día, la multitarea es un peligro a evitar.

No obstante, creo que en cierto modo es beneficioso tener varias tareas diferentes que realizar, de modo que el cerebro pueda cambiar  de registro y descansar. Pero de eso, como dije en su momento, me gustaría hablar otro día. ¡A ver si lo hago!

 

3. El cerebro “duele”

A veces no he escrito por un simple motivo de salud, como ocurrió en el Día 18 y un par de días más que relato en el Día 23. Cuando se está malo, se está malo.

Pero sí es importante ser sincero con uno mismo y decidir si ese “me encuentro mal” es suficiente razón para no escribir o es un “me encuentro mal, pero con un poco de esfuerzo puedo ponerme a trabajar”, como me ocurrió en el Día 26.

Conclusión

La conclusión que saco de este mini análisis es que he sido bastante buena. He fallado sobre todo cuando el cuerpo no me respondió. Algo a lo que tengo que poner remedio. Y, sí, recuerdo que uno de los días mencioné la importancia de hacer ejercicio y prometí que hablaría de ello. Otra tarea que tengo pendiente.

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En cuanto a la productividad…

Me había propuesto escribir 35000 palabras durante agosto y he escrito 31069.

Me he quedado muy cerca y sé que se puede alcanzar la cifra que me había fijado, pero aun así en septiembre voy a ser más modesta y me voy a proponer alcanzar las 27000 palabras.

No es que quiera vaguear, es que quiero ir probando para ver cuál es el número de palabras mensual que puedo alcanzar sin hacer excesos y dándome margen suficiente para fallar, si se presentan jornadas como las descritas un poco más arriba.

 

Seguiré por aquí

No creo que este diario llegue a los cien días, tal y como va a hacer Miguel Ángel con el suyo, pero seguiré escribiéndolo al menos mientras esté trabajando en la segunda entrega de la señora Starling, “Muerte en los Hamptons”.

Así que te espero mañana aquí y confío en poder contarte que algo he avanzado 🙂



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