¡Cómo pasan los días! Hace nada iba a empezar el reto y ya hemos sobrepasado el ecuador de este desafío literario. Así que aquí estoy, a dar cuenta de cómo me va a través de este artículo: el NaNoWriMo 2017 semana 2.





En resumen te diré que mi número de palabras sigue por debajo de la cifra que debería llevar a día de hoy, pero no tanto que no pueda recuperarlo y alcanzar las 50000 que exige el reto. Te cuento…

 

NaNoWriMo 2017 semana 2

 

Qué estoy obteniendo del NaNoWriMo

Aunque no sea una lista exhaustiva, voy a contarte algunas cosas que este reto me está proporcionando:

 

1. Sigo disfrutando mucho

Sí, aunque había oído todo tipo de comentarios sobre la dureza del NaNo, yo sigo disfrutándolo mucho 19 días después de su inicio.

Es verdad que, como te digo ahí arriba, no voy al día en número de palabras, y quizá eso te haga pensar que me lo estoy tomando de forma relajada y por eso lo estoy disfrutando, pero ¡qué va…!

 

2. Avanzo a buen ritmo

Aunque a lo largo de esta segunda semana ha habido 2 días que no he escrito ni una palabra, los otros 5 han sido jornadas bastante consistentes en lo que a producción se refiere. Tanto, de hecho, que esos cinco días que sí he escrito he logrado una cifra superior a las 1666 palabras que se requieren. De cinco días, cuatro he estado por encima de las 2000 y uno por encima de las 1800.

¿Y por qué he fallado los dos días en los que no he escrito? Encuentro dos razones:

La del martes, día 14:

Rompí con el hábito que he establecido para superar el reto: comenzar cada día escribiendo hasta completar la cifra requerida. El martes tuve la fortuna de repetir como invitada en el programa de Humberto López-Tomé, Somos Libro, en RadioYa, en el que hablé, junto a los escritores Luis A. Santamaría y Marcos López Herrador sobre autopublicación (si te ape oír el podcast puedes hacerlo aquí). Esa visita rompió un poco mis esquemas diarios de trabajo y aunque podría haber encontrado tiempo para escribir, no lo hice (lo cual habla muy bien y muy alto de los hábitos).

La del sábado, día 18:

Simplemente… no me apetecía. Qué franca soy, ¿no? y pelín frescales, después de todas esas cosas que te digo en este blog sobre la importancia de superar la pereza, el cansancio, el miedo… Estoy dándole vueltas a por qué ayer me venció una de esas razones y no escribí, y la conclusión a la que estoy llegando es que el cerebro y el cuerpo necesitan descanso. Ayer no escribí no porque “no me apeteciera” (como decía al principio) sino porque me apetecían más otras cosas: como leer, salir a pasear y poner en orden algunos libros que tenía que fichar. La verdad es que no me siento culpable. Quizá porque estoy escribiendo mucho y eso me permite darme estos lujos de vez en cuando.

Al final, alcanzar las 50000 palabras sólo es un medio para crear el hábito y avanzar en el primer borrador de una novela. Sí, me gustaría llegar a final de mes con el reto cumplido, pero si me quedo por debajo de la meta no me importará porque habré escrito mucho y tendré el primer borrador de la tercera entrega de la señora Starling muy adelantado.

 

3. Estoy siendo disciplinada

Y lo estoy haciendo sin ese ansia de: «O alcanzo las 50000 palabras para el 30 de noviembre o habré fracasado». No, no es la posibilidad de fracaso lo que me está empujando, simplemente estoy escribiendo. Así de tonto y así de fácil.

Por eso no siento estrés y por eso quizá me está resultando tan sencillo escribir cada mañana, inmediatamente después del desayuno. Una lección muy útil que estoy aprendiendo, porque si he podido hacerlo durante estas dos semanas y me veo con fuerzas para hacerlo a lo largo de lo que resta de mes, ¿por qué no voy a conseguirlo después, en mi día a día, sea noviembre, diciembre o enero?

 

4. Estoy estableciendo un hábito que me funciona

Cada mañana, cuando cierro Scrivener y doy por concluida la jornada escrituril, me siento muy satisfecha, pero sobre todo muy libre: aún queda el resto del día para seguir haciendo cosas y avanzando en otros aspectos e intereses de mi vida.

Quizá ésa es precisamente la Razón por la que el hábito me está resultando relativamente fácil de instituir: que sólo tienen que pasar un par de horas (las dos primeras horas del día) y mi tarea principal ya está hecha, lo cual me proporciona una grata sensación el resto de la jornada: como la del niño que ha hecho los deberes J

 

Conclusión:

De momento, en este NaNoWriMo semana 2 sólo puedo seguir cantando alabanzas para el invento. Estoy avanzando a buen ritmo, estoy siendo disciplinada e instituyendo un hábito y, sobre todo, me siento feliz y satisfecha conmigo misma.

¿Qué más podría pedir? Sea lo que sea, te lo contaré el próximo domingo. Nos NaNoVemos entonces. ¡Feliz semana!

 

NaNoWriMo semana 1



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