Estoy de celebración: mi nuevo pequeño Starling, “Muerte en los Hamptons” acaba de nacer. ¿Lo celebras conmigo…?





¿Te acuerdas de este día? Era 28 de julio y yo comenzaba a teclear las primeras palabras de la segunda novela que protagoniza Anne Starling. Te aseguro que, como en todo parto que se precie, sudé cada una de ellas, pero hoy soy una escritora feliz 😉

 

Muerte en los Hamptons

 

Adónde me he llevado a la Starling

A los Hamptons, como ya cuenta el propio título. A la mansión de Alexander y Rebeca Carnegie, un matrimonio con mucha pasta que decide celebrar la cena de Nochebuena y la comida de Navidad rodeada de un grupo de amigos… Aunque no todos los que participan en el festejo lo sean, en realidad…

 

Quiénes


Ella

Anne llega a la mansión enfadada con su marido. Jame le había prometido que pasarían la Navidad en Inglaterra, con sus padres, pero los intereses de la Madre Patria se interponen y nuestro diplomático apaña una reunión entre… ¿abogados? aprovechando la invitación de los Carnegie.

La vida no siempre es dura y, ¡caramba, estamos en Navidad!, así que el Destino compensará a Anne, por su buen hacer como esposa, con un buen crimen y…, ¡anda!, con un reencuentro con…

 

Él

¡Él!, claro, con un reencuentro con Arthur Crawford. Hombre bendito entre los hombres que se va a ver, en más de una ocasión, el objetivo elegido por la mirada contendiente de dos mujeres. Una es Anne, claro, la otra… Aaaahhh, eso no te lo cuento. ¿No te ape leer la novela y descubrirlo?

¿Pero qué hace Crawford resolviendo un asesinato en los Hamptons si él es policía en Nueva York? Esto sí te lo cuento: la razón está en esa otra mujer… Y no digo más.

 

Cómo

Como en la primera entrega de la serie, “Un cadáver muy frío”: ll estilo cozy, pero más y más y mucho más cozy aún.

  • Navidad.
  • Una mansión entre la nieve.
  • Un crimen.
  • Un grupo de sospechosos de lo más variado.
  • Dos mujeres interesadas por un hombre.
  • Un hombre que no sabe muy bien qué hacer con ellas.
  • Un extraño grupo de hombres entre los que se encuentran un par de magnates, un exmilitar y un diplomático que tienen reuniones para tratar un asunto… del que nadie sabe nada.
  • Y giro final que no te esperas para nada.

 

Por qué

Porque la serie va teniendo una base de lectores que muestran su interés por ella y que quieren más, y, mira tú por dónde, yo estoy encantada de seguir dando vida a estos personajes. Así que…, ¿por qué no?

Y porque quería recuperar la esencia de un buen crimen y regalárselo a Anne. Al fin y al cabo, hasta ahora, sus aventuras con Crawford, aunque siempre con fondo detectivesco, habían ido más por el humor. En “Muerte en los Hamptons” también lo encontrarás, pero además te enfrentarás a un asesinato muy currado. A ver si eres capaz de resolverlo…

Porque tengo en mente un montón de buenas ideas para futuras novelas y también para la meta historia. Con “Muerte en los Hamptons” empieza de verdad la serie.

 

Para quién

Para ti de nuevo, lector, con la sublime intención de hacerte pasar un rato agradable y sacarte, como tantos autores hacen conmigo como lectora, de la rutina diaria, a veces tan amarga, y transportarme a un mundo feliz.

 

Sinopsis

El matrimonio Starling se dispone a pasar la Nochebuena y el día de Navidad en casa de unos amigos, en los Hamptons, junto a un nutrido grupo de personas con intereses de lo más diverso. Anne se siente frustrada. A la hora en que su marido detiene el coche ante la verja de entrada a la mansión Carnegie, ambos deberían encontrarse en Inglaterra, listos para pasar esas entrañables fechas en familia, pero James y el Imperio de Su Majestad tienen otros planes, y el Universo…, empeñado en unir a Anne Starling y Arthur Crawford, parece que también.

Lo que en un principio se presentaba como una aburrida reunión entre extraños, acabará por convertirse en una nueva aventura policíaca para Anne en la que se enfrentará a sospechas, venganzas, espionaje y…, por supuesto, un asesinato que habrá de resolver junto al paciente y enamorado Crawford que, sin sospecharlo, se está convirtiendo para ella en algo más que un simple compañero de juegos detectivescos.

Anne observó a Crawford.

—Volvamos a casa de los Carnegie —dijo—. Tiene fiebre.

—No importa. Esta noche me tomaré algo. Pero, señora Starling, la información que me ha proporcionado…

—Le suplico que sea lo más discreto posible.

—Tendré que contárselo a Nicole.

—También se lo suplico a ella.

—¿A quién ha traicionado?

Anne bajó la vista.

—Prefiero pensar que le he ayudado a usted —dijo.

—Y lo ha hecho, pero…

Ella extendió la mano y le puso los dedos en los labios.

—No siga y, por favor, nunca más me recuerde esta conversación.

 

Agradecimientos

De nuevo mi agradecimiento a Mónica Gutiérrez, Ana González Duque, y Jorge Ontiveros, por su ayuda y empuje, pero esta vez también a Carmen y Araceli, por su grata compañía, y a Cris Mandarica porque siempre sabe cómo hacerme llegar su aliento incluso desde la lejanía.

Mi recuerdo, asimismo, a una perrita, Susita, que ya no está con nosotros, y a un gato, Ron, que se esconde bajo las alfombras y los edredones cuando los extraños invaden sus dominios y cuya amistad estuve a punto de ganarme. Me pidieron que los hiciera aparecer en la novela y ahí están…, con Anne y Crawford.

 

Si te ape pasar un buen rato, puedes hacerte con ella aquí.



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