“El alcornoque de los muertos”

Fernando Roye

Segunda entrega de los casos del sargento Carmelo Domínguez

 

Datos del libro:

  • Género: policíaco.
  • Autor: Fernando Roye.
  • ISBN: 9788415521242 ePub 9788415521259 mobi 9788415521266 IBD
  • Colección: Sinrastro.
  • Publicación: 11-2015
  • Idioma: español.

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Sinópsis

En Santa Honorata, el pueblo en el que Carmelo Domínguez comanda el cuartel de la Guardia Civil y donde ocurren las peripecias que para él pergeña Fernando Roye, alguien parece estar mandando un mensaje a las fuerzas vivas del lugar: el cura, el alcalde y algún que otro distinguido ciudadano aparecen ahorcados, en forma de muñeco que los representa sin que haya lugar a la duda, en un alcornoque que todos llaman “el de los muertos”.

Pese a la presión a la que es sometido nuestro sargento para que inicie una investigación al respecto y dé con el culpable de las muertes simbólicas, que todos creen encontrar en la figura de un maqui que lleva años muerto, aunque hay quien dice que lo ha visto robando comida aquí y allá, Carmelo Domínguez no parece estar dispuesto a hacerlo…, no hasta que el ahorcado deja de ser de trapo y se convierte en un hombre de verdad.

 

Argumento de “El alcornoque de los muertos”

Iba a empezar diciendo que el argumento del caso que nos ocupa en esta novela es ciertamente peculiar, pero no diría nada nuevo, después de haber leído “El caso de la mano perdida”, la primera entrega de esta serie en la que Fernando Roye ya hizo gala de la singularidad que lo caracteriza a la hora de crear tramas curiosas.

En “El alcornoque de los muertos” nos encontramos con que las fuerzas vivas de San Honorata están siendo ajusticiadas mediante el ahorcamiento de unos muñecos de trapo que los representan, un hecho extravagante que los “aludidos”, sin embargo, interpretan como una evidente amenaza a su integridad.

Aunque Carmelo Domínguez es apremiado a que investigue y encuentre al culpable de “juego” tan macabro, nuestro sargento favorito no parece muy dispuesto a ocuparse de un caso que, a sus ojos, no va más allá de lo grotesco de la situación que los muñecos de trapo parecen simbolizar.

Enredado en el problema familiar que supone que su hijo mayor quiera dejar los estudios y ponerse a trabajar, el hombre de la mirada bicolor decide obviar la gamberrada de los muñecos hasta que un día…, sí, hasta que un día un muerto auténtico aparece colgado del árbol.

 

Carmelo entra en acción

A partir de ese momento, el sargento pone a trabajar su sagacidad y sus métodos deductivos hasta que, al final de una trama muy bien urdida e interesante, desentraña el caso en su totalidad, no sólo descubriendo la identidad del asesino, sino del “fabricante” de muñecos ahorcados.

 

Las entretelas de la novela

Entre tanto, Fernando Roye nos deleita en “El alcornoque de los muertos” con una descripción del entorno y de la vida del momento, así como con un elenco de personajes que añaden riqueza y valor a la novela, una historia policíaca ambientada en la vida rural del sur de España a mediados del pasado siglo.

El ambiente

Las envidias del cabo, los problemas familiares del sargento, la despótica tiranía de quien se cree a salvo de todo y todos crean un ambiente cerrado, agobiante y atestado de secretos que irán saliendo a la luz con la maestría que Roye despliega en su hábil composición de la novela.

 

Los personajes

Pesan más que en la novela anterior y creo yo que están más trabajados por parte del autor. No porque en “El caso de la mano perdida” fueran como esos muñecos de trapo que alguien cuelga del alcornoque de esta, sino porque, en la segunda entrega, Roye los entrelaza con inteligencia y maestría, dando a la historia un cuerpo más consistente y de sustancia más sabrosa, de forma que al final tenemos algo que da un paso más allá del de la simple novela policíaca y que roza, aunque de manera novelada, la crónica social.

 

El tono

Quizá un pelín menos humorístico que en la primera entrega, lo cual no quiere decir que no encontremos humor en “El alcornoque de los muertos”, una obra que se ve más elaborada y en la que se nota cómo el autor va madurando.

Quizá sea esta la explicación en la que encontremos el motivo por el que Fernando Roye sacrifica el tono humorístico de “El caso de la mano perdida” en favor de una reflexión y un tono de mayor calado que utiliza para sumergirse en los entresijos, con sus dificultades y pequeños (y no tan pequeños) rencores guardados en el corazón, de la convivencia familiar y vecinal, así como en las relaciones entre compañeros dentro de las escuetas paredes de un cuartel.

 

Una novela que pide más

A veces ocurre que lo que empieza bien sigue regular y acaba defraudando. No es el caso de “El alcornoque de los muertos”. Si la primera novela auguraba unas expectativas venturosas, la segunda las confirma y abre la puerta para una saga que bien podría hacer historia dentro de la novela policíaca española.

Yo así lo deseo.

¿Y tú? ¿Qué opinas de la novela? Cuéntamelo ahí abajo, en los comentarios, y ayúdame a dar un poco de vidilla al blog 🙂

¡Gracias!

 

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