Hacía ya mucho tiempo que quería seguir el ejemplo de mi amigo Miguel Ángel Alonso Pulido, que viene haciendo balances mensuales de su carrera como escritor desde hace varios años. Alguna vez le he dicho a él mismo en un comentario a uno de sus balances que quería hacer algo así yo también en mi blog, pero que no me veía con la voluntad suficiente para ser constante.

Hoy he decidido intentarlo, al menos durante este año, por dos razones:

  • Una, me encanta leer los balances de Miguel Ángel, así que he pensado que igual hay por aquí alguien a quien también le guste leer los míos.
  • Y dos, creo que me resultará muy útil a mí misma pararme cada mes un momento a resumir lo que han sido los últimos 30 días y ver cómo han ido las cosas.

Así que ahí voy con mi primer balance mensual:






Balance mensual nº 1

 

El mes no ha ido bien

No he cumplido ni de lejos lo que tenía previsto. Las razones son varias y algunas se pueden achacar a mi propio desmérito, pero entre ellas destaca una fundamental: la salud vuelve a tropezar.

Enero empezó ya mal a causa de las Navidades. Las disfruté mucho, pero me desestabilizaron bastante. Luego tuve invitados en casa, lo cual añadió su pequeña porción de desequilibrio, y a todo eso (o debido a ello, no lo tengo muy claro) se le han añadido esos traspiés de la salud de los que hablaba ahí arriba.

En resumen, enero ha sido un mes que he caminado a trompicones, muy irregular tanto en lo que se refiere a concentración, como a fuerzas físicas para encararlo.

 

Resultados de estos 30 días

A estas horas, debería tener ya la nueva entrega de la señora Starling leída y corregida por mi primer lector cero, pero la realidad es que estoy en pleno proceso de reescritura. Voy a tener que darme mucha prisa si quiero sacarla para marzo, tal y como tenía previsto.

También para tal día como hoy debería llevar escritas 30000 palabras de la señora Starling 4, y ni siquiera la he empezado. Estoy, eso sí, investigando los aspectos médicos que necesito conocer para cometer el crimen de forma correcta y utilizar las pistas adecuadas para su resolución. Llevo hecha, además, parte de la planificación de la novela. Pero, vamos, un fiasco.

De las 30000 palabras nuevas que quería haber escrito en enero, he logrado alcanzar sólo las 14843 (y ni siquiera son, tal y como te cuento, de la señora Starling 4, sino parte de la reescritura de la 3).

Un resultado que sí he conseguido durante este mes es ser constante en la escritura de la newsletter, pero he fallado en el blog: ayer no escribí entrada, y tocaba, y tampoco he cumplido con mi propósito de publicar dos artículos a la semana. Así que con respecto al blog: suspenso alto, pero suspenso.

 

¿Me echo a llorar?

¡No!, para nada. Los objetivos que me había marcado no están cumplidos, eso es una verdad inapelable, pero tengo cierta justificación: cuando el cuerpo no responde, no hay nada que hacer, y llevo muchos años tirando de él y exigiéndole a cambio de poco descanso y mucho maltrato. Ahora no me puedo quejar. Sólo puedo cuidarlo y esperar que empiece a responder.

A pesar de todo ello, he avanzado y tengo bastantes posibilidades de cumplir con mis proyectos para este año, siempre y cuando sea capaz de hacer entrar en vereda a la salud y ésta empiece a funcionar de forma normal y, sobre todo, constante, de manera que pueda fiarme de ella.

 

¿Y ahora, qué?

Ni idea. Estoy un poco perdida respecto a febrero. Esta noche tengo la reunión mensual con mi grupo de mastermind en la que vamos a dar cuenta de nuestros resultados de enero (esos los tengo claro) y proponer nuestros proyectos para el siguiente mes. Aquí es donde me falla la cosa.

  • En febrero debería tener casi lista (a falta prácticamente de maquetación para la versión electrónica) la 3ª entrega de la señora Starling y debería avanzar en la escritura de la cuarta, pero… Pero como la 4ª novela de esta serie no pienso publicarla hasta septiembre, porque antes, en junio va a ver la luz, ¡por fin!, la segunda novela de Carter & West, tengo tiempo para tomarlo con un poco de calma. Y, sobre todo, tengo tiempo para desintoxicarme de la Starling y sus cosas.
  • Creo que necesito un pequeño descanso de esta serie, así que vengo sopesando la idea de dedicar febrero a planificar la 4ª entrega, pero escribir algo distinto durante este mes, quizá una novelette de espionaje (en la Inglaterra del siglo XVII) que tengo empezada y que me apetece mucho. Me parece que este cambio de registro le vendría más que bien a mi cerebro, que probablemente afrontaría la 4ª novela de la señora Starling con mucho más entusiasmo del que siento ahora.

 

Siguiendo, de nuevo, el ejemplo de Miguel Ángel

Miguel Ángel también realiza en su blog un informe de ventas una vez por trimestre. Al igual que con los balances, me gusta estudiar sus informes de venta, porque de ellos y de las deducciones que saca se aprende mucho. Por supuesto, tal y como él dice, son siempre conjeturas muy subjetivas, pero entregarse a ellas es la única forma (salvo que se cuente con un departamento especializado en esto) de aprender sobre qué está funcionando a la hora de vender tus libros y qué no, así que, sin que lleguen a ser tan exhaustivos como los suyos, también yo voy a intentar realizar una especie de estudio mensual de mis ventas

 

Miniinforme de ventas de enero

Sorprendentes. Ésa es la palabra con la que defino mis ventas de enero.

Me habían dicho que éste era un mal mes (supongo que por aquello de la cuesta de enero) y yo ya me había hecho a la idea de que así fuera. Sin embargo…, caray, qué sorpresa. En porcentajes, y dejando fuera los libros de no ficción, porque en estos informes quiero centrarme sólo en los de ficción, los resultados, con respecto a diciembre de 2017, son los siguientes:

 

¿Y de esto qué deduzco?

Lo que he venido observando, desde que publiqué Un cadáver muy frío en junio de 2017, es lo siguiente:

  • Las ventas de la primera entrega de la Sra. Starling se han mantenido más o menos estables, excepto en octubre, supongo que por causa del Mes Indie. La verdad es que no sé qué lección sacar de esto, si alguien que pase por aquí la ve clara, que me la cuente en los comentarios, porfa 🙂
  • Carter & West han resucitado. Lo publiqué en enero de 2015 y hacía meses que estaban muertos, pero la salida de Un cadáver muy frío los revitalizó y desde junio estoy vendiendo un número de ejemplares por mes que se mantiene constante. De ello infiero que son lectores de la señora Starling que he ganado para Carter & West.
  • En enero se han duplicado las ventas de Muerte en los Hamptons, pese a que diciembre contaba con la ventaja de que esta novela salió entonces en preventa. Tampoco doy con una razón para que en enero, que se supone que es malo en ventas, esta novela haya vendido un 50% más que el mes anterior. ¿Alguna idea?

 

Conclusión

Enero no ha sido un mes que destaque por su productividad, aunque tiene algo positivo y es que, pese a los altibajos, he logrado avanzar y sobreponerme, en muchos casos, a días bastante fastidiosos.

Pero sí es un mes que destaca por las ventas de mis libros. Alcanzo ya unas cifras que, sin ser suficientes para vivir de esto, ni en el mejor de mis sueños pensaba lograr hasta dentro de unos cuantos meses.

Bonita forma, pues, de cerrar el mes: con esperanza con respecto a mí misma y con buenos resultados de venta.

Nos vemos dentro de 28 días 🙂

 

Fotografía: Erik-Jan Leusink, Unsplash.



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