Nueva reseña para el blog. Hoy te hablo de El asesinato de mi tía, de Richard Hull, pseudónimo de Richard Henry Sampson, escritor de novela de intriga y ayudante de Agatha Christie en el Detection Club.

 

 

El asesinato de mi tía

Richad Hull

 

 

Sinopsis

El asesinato de mi tía - Richard Hull en Ana BoloxEdward Powell, un joven entregado a la buena vida gracias a su tía Mildred, que cuida de él y lo mantiene, vive en Llwll, una ciudad galesa de nombre impronunciable. Tanto el lugar como su tía son motivos suficientes para que Edward quiera escapar de ambos. Llwll le parece el peor de los sitios donde vivir y su tía Mildred…, bueno, su tía Mildred es, a ojos de Edward, una mujer insoportable cuya misión en este mundo es hacerle la vida imposible. Sus caracteres son opuestos y sus naturalezas, como el agua y el aceite. Mientras tía Mildred se afana por hacer de su sobrino un hombre de bien, trabajador y que sepa valerse por sí mismo, Edward tan sólo aspira a vivir de ella, cómodamente y, a poder ser, sin los reproches y las bromas sarcásticas con que tía Mildred lo acomete cada día. Harto de esa situación, de Llull y sus vecinos, y con la vista siempre puesta en la herencia de su tía, Edward decide un buen día que la solución a sus problemas pasa, indefectiblemente, por asesinarla. El reto, ahora, es hacerlo de forma que parezca un accidente…

 

Un diario

El asesinato de mi tía es una novela relatada en forma de diario, pero no te asustes si este tipo de narración no es la tuya porque Richard Hull lo hace de forma extraordinaria, de manera que el lector es consciente de que está leyendo el diario de Edward, pero el formato es novelístico.

A través de las entradas diarias de Edward, vamos conociendo los distintos tipos de asesinato, a cuál más descabellado, que pergeña para acabar con la vida de su tía. Pero también, a través de los comentarios que él mismo vierte en su diario acerca de las conversaciones que mantiene con los otros personajes, nos damos cuenta de cómo son estos, qué piensan (y ello a pesar de la visión distorsionada que da Edwards), pero, sobre todo, empezamos a plantearnos las posibilidad de que los planes criminales de Edward Powell no son tan secretos como él cree.

 

Los personajes

Si en un principio los comentarios irónicos y el carácter cáustico de tía Mildred hacen que te pongas de parte de Edward, a quien ves como un joven acogotado por los desaires de una mujer que lleva la sartén por el mando desde el momento en que es ella quien dispone de la chequera; con el pasar de los días y la naturaleza egoísta que el joven va mostrando cambias de parecer y acabas por alinearte en el bando de la tía. La caprichosa naturaleza del joven, su necedad y simpleza, pero sobre todo su egoísmo (sólo aprecia a Pichís, su pequinés) te dan razones suficientes para convencerte de que, al fin y al cabo, tía Mildred tiene toda la razón en mostrarse tan mordaz e intransigente.

En El asesinato de mi tía, Null hace un magnífico retrato de los distintos personajes que aparecen en la historia, pero desde luego lo borda con Edward y con tía Mildred y, sobre todo, hace un pasmoso encaje de bolillos para mostrar cómo, y pese a que conocemos los hechos a través del punto de vista de Edward, de acuerdo con lo que va narrando en su diario, no podamos dejar de preguntarnos en todo momento si las andanzas criminales del joven le son verdaderamente desconocidas a la tía.

La solución no la conoceremos hasta el final, pese a que la tenemos impresa en la mismísima portada del libro.


La novela

Si no hubiera un crimen (o intento de crimen) de por medio, El asesinato de mi tía debería encuadrarse dentro del género humorístico, porque escenas de este tipo las hay a raudales en la historia. La mayoría de ellas de la mano de Edward, que se cree muy listo, pero que es idiota perdido. Precisamente en ello radica el elemento humorístico de la novela: los denodados esfuerzos que realiza para preparar el crimen perfecto que acabe con la vida de su tía, los repetidos fracasos y la propia candidez del personaje se conjugan para hacer pasar un rato buenísimo al lector.

Hull consigue una mezcla perfecta de intriga y humor británico que te hará disfrutar si eres de los que gustan de la combinación estos dos ingredientes, sabiamente sazonados.

La novela avanza poco a poco a golpe de intento de asesinato tras intento. Tres son en total, aunque el último es verdaderamente sorprendente. Hay en él un cambio de narrador que te sorprende primero para dejarte luego ojiplático. Si en la novela casi nada es lo que parece, el final de la historia es uno que no habrías imaginado jamás.



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